
Hola, soy Leila Cobo, bienvenidos a Estudio Billboard. Como ya es costumbre en este espacio tendremos una hora para recorrer la historia detrás de cada artista y descubrir la música de grandes intérpretes. Espero que ya hayan encontrado a sus preferidos en estas noches de música y conversación. Ustedes también pueden participar con sus preguntas a través del web site del programa. Aquí comienza Estudio Billboard.
Nuestro invitado es uno de los cantautores más reconocidos en todo el mundo de habla hispana, argentino por naturaleza y venezolano por elección, desde muy pequeño se define como un amante de la música. El comienzo como cantante es anecdótico: era baterista de una banda hasta que enfermó el cantante y él fue el reemplazo. Piensa que la música le sirvió para curar su vergüenza y su timidez. Después de 20 discos y más de 25 millones de copias vendidas su voz es inconfundible para generaciones. Vamos a conocer parte de su trayectoria.
[Aplausos]
Bienvenido.
¿Sabes qué? me da mucho gusto estar contigo, ¿no?
A mí también.
Pues sé lo que te has laburado tu carrera, tu trabajo como periodista y que estés aquí me parece, estoy seguro que lo consideras una realización más de tu carrera larga como periodista, estoy muy contento.
Gracias Ricardo, pero yo más contenta que tú porque acabas de terminar un disco, has estado viajando como loco y además te hice madrugar a cantar.
Eso no se le hace a un amigo.
[Risas]
Bueno, madrugar tampoco porque la hora está buena.
¿Sí, la hora está?... A mí me dijeron por ahí que tú te levantabas a las 6 y media de la mañana a componer, ¿eso es verdad o mentira?
Muy temprano, sí, cuando escribo canciones me levanto temprano, en vez de acostarme tarde prefiero levantarme temprano.
La inspiración te llega por las mañanas.
Prefiero... son etapas de la vida. Estuve una etapa cuando era muy muchacho, en que escribía a las 2, 3, 4 de la mañana.
O sea que tú eres un escritor de oficio, tú tienes tu sistema para escribir, tu sitio, tu hora y tu lugar.
Sí, yo creo que creo en la disciplina. Creo también en que hay momentos de inspiración que uno no puede decir que no, porque la inspiración al fin y al cabo es algo que Dios te manda. Y no es que le vas a poner horario a Dios de cuándo te tiene que mandar la inspiración, pero creo también en que uno puede ser ordenado.
¿Y entonces tú te levantas a las 6 de la mañana, ves cómo se arregla el mundo?...
Sí.
¿Y te sientas, y qué pasa si tienes una hoja en blanco?
Yo trato y si no viene nada, me voy a cocinar, no sé, algo hago, pero no me quedo ahí como que, ah...
[Risas] Tú sabes, si llega llega y si no llega no llega. He dejado canciones a la mitad, he dejado títulos esperando, títulos, frases que se me ocurren y se me quedan, las dejo esperando y las reencuentro 2 años más tarde.
Ó 10 años más tarde.
Ó 10 años más tarde. Me pasó con “La cima del cielo”, la dejé guardada, se me ocurrió el título en un auto, en mi auto y se me ocurrió la frase: “Llevarte a la cima del cielo”. A la mañana siguiente me levanté muy temprano con mi tazón de café con leche, me asomé al balcón, vivía en un piso 14, acabábamos de casarnos con Marlene, y desde ese piso 14 me asomé al balcón y veía, apenas amaneciendo, que los autos pasaban, sin ver los autos me imaginaba que pasaban porque había como una neblina muy espesa, y ahí se me ocurrió que yo estaba en la cima del cielo pues. Y en realidad la gente no sabe que la cima del cielo era un piso 14. Y ahí escribí la canción, esa mañana.
Pero además era de llevarla a ella a la cima del cielo.
Sí, bueno, y después viene tu proceso creativo, de cómo vas a agarrar esa frase y le vas a transformar en una historia, ¿no?
Y estoy arrancando muy temprano pero es que arrancaste con una canción, aquí trajiste pianista, ¿será que nos?...
Sí, sí... ponte aquí. ¿A ti no te duelen los dedos tan temprano? [Risas] Tú tocas mientras yo hablo. Claro. Claro. Y ahí me voy empatando ahí en cualquier cosa.
Y una cosa Ricardo, antes de que... Échame una del Puma, ¿tienes?
[Risas]
¿Y qué viene primero, la letra o la música o las dos?
Depende. Yo soy un tipo, no me ofrecí a tocar instrumentos porque soy muy malo y mi instrumento es la guitarra, siempre lo fue, pero al pasar el tiempo la he ido... por temporadas la voy dejando, ¿no? Y ahora mi guitarra la usa mi hijo Ricky y ahora es un tremendo guitarrista.
Y ahora quiero después que hablemos de tus hijos porque todos los hijos son musicales, que es impresionante.
A ver. De esta no te he hablado. A ver, ¿cómo empieza eso.
Ok. Digo, ya que llegué así de improviso. Ustedes tranquilos. No cambien, ¿eh? Digo, el canal. Esta canción la escribí yo pensando, ¿te acordás de la novela Betty, la fea?
Sí.
Bueno, esa la escribí para cuando... seriedad, seriedad. ¿Por qué te ríes?
Bésame la boca con tu lágrima de risa y bésame la luna y tapa el sol con el pulgar y bésame despacio entre mi cuerpo y tu silueta y al mar más profundo bésame con tu humedad. Y bésame el susurro que me hiciste en el oído y besa el recorrido de mis manos a tu altar. ¿Si te acuerdas o no? Con agua bendita de tu fuente, bésame toda la frente, que me bautiza y me bendice esa manera de besar. Besa mis campos y mis flores, con tus gotitas de colores, besa la lluvia que resbala en la ventana y besa mi vida y mis cenizas y me dirás que voy de prisa, besa mis días y mis noches, mis diluvios y mi cielo a pleno sol.
Ya.
Bien!
[Aplausos]
Entonces Betty, la fea. ¿Cómo sale?...
Una noche, cuando la novela estaba en sus primeros capítulos...
¿En Colombia?
En Colombia, Fernando Gaytán, el escritor, me pidió un tema de amor y escribí “Bésame” justo en ese momento. Me acuerdo exactamente dónde estaba sentado, fue una mañana en mi despacho en Caracas, no me había venido a vivir en los Estados Unidos y bueno, y ahí escribí “Bésame”, ¿me entendiste?
Te entendí, te entendí. Y de hecho, aquí si me equivoco me corriges, ¿no fuiste y la cantaste en la telenovela?
Claro, y entonces me invitaron a cantar la canción allá y fue el tema que reconcilió a la original Betty con el original don Fernando, y cosas de la vida, la novela se fue haciendo en versiones en diferentes países y siempre “Bésame” ha sido el tema de amor que une a la pareja, cosa que me llena de orgullo, ¿no? Ahora cuando terminó la temporada pasada de... ¿Cómo se llamaba? “Lety Padilla” Lety, en México, me tocó a mí también cantar en la reconciliación de ellos y fue el tema de amor de los capítulos de Lety. Y luego la canté cuando Lety se casaba con don Fernando.
Yo sé que no ha sido adrede, ¿pero tú crees que hay algo en los mensajes que hablas de temas que son universales como los temas de las telenovelas, que son amor y?...
Sí, es probable. Sí. Cuando había... la primera época en la que la canción se identificaba con la novela como tal, cuando empezó esta cosa de hacer canciones para novelas, yo te diría que fui de los primeros. Por ahí a final de la década de los 80, por ahí en el 89, 88...
¿Y que pensaste la primera vez que te llamaron y te dijeron, al principio dijiste: ah, telenovela, o siempre pensaste: qué buena cosa?
No, lo que pasa es que yo tenía un coco muy bravo con que yo quería ser famoso y que para mí ser famoso era tener una canción al final de una novela. Y un buen día cuando grabé mi segundo disco, formalmente ahí es cuando me piden mi primer tema de novela; pero la primera canción que yo escribí para una novela fue “Tan Enamorado”, que escribí para una novela en donde yo también actué, que se llamaba “Niña Bonita”. Y yo actué porque yo quería darme besos con la protagonista. [Risas]
Ah, ¿y sí era bonita o era como Betty, la fea.
Rudy Rodríguez, era muy bonita. Rudy sigue igual de bonita. Pero el papel que me dieron era todo menos ella.
[Risas]
Entonces... ¿Y por eso dejaste de actuar?
Sí, dejé la novela por traidor, le dije al escritor, que me había prometido otra cosa.
Pudiste entonces en ese momento haber resuelto una carrera paralela de actuación y música, cosa que no hiciste, como han hecho otros artistas.
Sí.
¿Por qué?
Porque yo no creo que yo soy actor. O sea, yo no me siento en la capacidad de decir: oye, qué buen actor soy.
¿O sea que a pesar de querer ser famoso dijiste?...
Sí, no, no, aparte por ser famoso no accedí a... o por querer ser famoso. Tampoco es que te vas a ir con los ojos cerrados y hago lo que sea pa’ ser famoso, hay muchos para eso.
¿Sí?
Entonces a mí me gustaría. Yo decía que quería ser famoso pero con lo que yo sabía hacer, que era escribir canciones y cantar, y se me dio pues, no tuve que recurrir a cosas que no me salieran naturalmente, como la actuación o como meterme en problemas.
[Risas]
¿Viste? Porque mucha gente es famosa por los problema en los que se mete.
Porque es famosa, sí. Tenemos que ir a una pausa pero cuando regresemos seguiremos conociendo más de la vida de Ricardo Montaner. No se muevan.
[Aplausos]
Seguimos conversando con Ricardo Montaner. Tú tienes, honestamente, me parece que una de las voces más hermosas, distintivas y emotivas del pop latino, pero tú eres baterista.
Originalmente era baterista.
¿Y cómo pasa uno de ser... por qué eras baterista? número uno.
Por mi nariz.
[Risas]
No de verdad, yo tenía la nariz muy grande, me la operé en el año 80.
Mentiroso.
Seriedad, te doy mi palabra.
[Risas]
Era así, mira.
[Risas]
Mi perfil no era griego, era una nariz con un señor atrás.
[Risas]
Y me sentía tan mal, porque pa’ colmo era hipermétrope, o sea, no veía nada.
Ah gracias, porque iba a preguntar que qué quería decir eso.
Bueno, hipermétrope es lo contrario de miope. Y unos bigotes, mollejudos, así mostacho, que se me caían como en cascada dentro de los labios, me iba mordiendo así.
Yo espero que hayamos encontrado una foto de esto y la estemos viendo todos.
Yo te pido, por favor, que no lo pongas por nuestra amistad. Si la encuentras por favor. Y yo comencé tocando baterista apenas cumpliendo 13 años, fue el primer instrumento. El segundo instrumento que mi padre me regaló.
¿El primero cuál fue?
El primero fue una guitarra, para reyes magos me trajo un requinto, una guitarra y luego pues ya a los 10 años me regaló mi batería. A los 13 tenía mi primer grupo de rock y era baterista del grupo de rock y cantaba escondido detrás de los platillos.
¿O sea, pero tú entonces a los 13, a pesar de las gafas y de la supuesta nariz, que tendría que verla, y del pelo, tú soñabas, tú querías cantar, lo que querías era cantar?
Toda mi vida tuve eso en mi corazón.
¿Y tú todavía te recuerdas de eso Ricardo, tienes como esa memoria plasmada en la mente de ese momento como musical?
Ya a los 13, cuando ya tenía 5 años viviendo en Venezuela mi papá sacó a crédito la primera batería, que fue una batería Yamaha chiquita, que al pasar de los años luego me la robaron saliendo de un toque.
Ah. ¿Cómo se hizo la transición de baterista a cantante del grupo?
Cuando comenzó mi carrera yo todavía tocaba la batería, y yo me presentaba con batería adelante y los músicos atrás.
Como Tito Puente.
Bueno, en el caso todo lo contrario y sin caer en comparaciones, claro está, Tito Puente es un maestro de la percusión, pero yo tocaba la batería y estaba adelante, era muy incómodo. Y en la iglesia, cuando yo tocaba con mi banda de rock, pues yo tocaba en la iglesia, un día se enfermó el cantante que iba adelante y ahí fue cuando por primera vez me tocó cantar a mí en público. Ahí fue cuando por primera vez conocí lo que era la sonrisa del público cuando alguien canta; por primera vez me fijé que alguien se fijaba en mí mientras yo cantaba y fue una de las experiencias más grandes que he tenido en toda mi vida, hasta el día de hoy no se me borra las caras de la gente, de los muchachos de la iglesia que estaban ahí debajo de la tarimita que teníamos en el patio de la iglesia.
Bueno, primero que todo, ¿cómo conseguiste tu primer contrato disquero?
Yo primero empecé a grabar con un productor italo-venezolano que me grabó mis primeros discos 45, eran dos canciones: lado A y lado B, y sonaba en Maracaibo nada más.
¿Y cuáles eran las canciones, te acuerdas?
Grabé un “Júrame” de María Greever, grabé algunas canciones escritas por mí, algunas canciones de grupos venezolanos. El caso es que, un día cantando en la ciudad de Mérida, en la plaza de toros de la ciudad de Mérida, cantando gratis, recuerdo que me había ofrecido para cantar gratis porque sabía que iban a ir unos ejecutivos importantísimos de una empresa de discos. Quince días antes empezaron a poner el 45 que yo tenía grabado, que les llevé a la radio y a los 15 días ya el público del estado Mérida se lo sabía. Y fui y canté en la plaza de toros de Mérida. Qué casualidad que cuando empiezo a cantar toda la gente me cantó la canción, y el artista estelar que tenía que cantar le dio una crisis de pánico porque iba a salir ante 17 mil personas y él era muy tímido. Bueno, todo ese tiempo los estuve entreteniendo yo a la gente.
Dos horas.
17 mil. No fueron dos pero sí una, con dos canciones. Entonces la canté de adelante pa’ atrás, de atrás pa’ adelante... en piano merengue, la canté, o sea, la canté en todos los ritmos habidos y por haber.
Pero tú cuando estás en el escenario a ti te gusta hablar con la gente siempre, no es solamente un show de pararse a cantar, es como una visita casi.
Creo en la conversación, creo mucho en la comunicación con el público y creo también que la persona que va y compra una entrada, para oírme cantar nada más, se compra el CD. Yo creo que cuando la gente va a un show va a ver algo más.
Y en todo este tiempo te has mantenido supremamente actual y con la música muy relevante, sigues sonando siempre en todas las emisoras, ¿por qué?
No lo sé, ni me he preocupado mucho en encontrar la respuesta a esa pregunta, pero sí creo, sí me llama muchísimo la atención lo que estás diciendo. Tú sabes cuánto yo amo a Dios y qué tan conectado estoy con el Señor, ¿no? y cuanto yo le doy las gracias a él por cada cosa que me ha dado, ¿no? entonces él me ha regalado eso de tener la posibilidad de que al día de hoy, después de veinte y tantos años dándole vueltas al continente, todavía personas como tú se interesan en entrevistarme y eso para mí es muy importante.
Bueno, y de alguna manera tú le devuelves con los trabajos sociales que haces, pero de eso vamos a hablar en el bloque siguiente porque me están diciendo que hay preguntas de la audiencia. Mi pregunta es la siguiente: ¿ha ocurrido algún acontecimiento en tu vida que te haya hecho pensar en retirarte de la música?
No. No, ni creo que haya excusa o haya un motivo, por lo menos que yo conozca, que pudiese existir, ¿no? para que yo me retire de algo que no es otra cosa que un regalo.
¿Pero no hubo ningún momento en el que dijiste: esto está, no me está, que te estuviera yendo muy mal y que dudaste del...?*
Sí, sí, cuando tenía como veinte y tantos años yo había dejado mi carrera de periodista en la universidad del Zulia...
Eras colega mío.
ueno, iba a serlo porque yo no me gradué. Y en un momento, después de 4 ó 5 años dando vueltas por ahí, tocando puertas, que nada me resultaba, pensé en más de una oportunidad darme de límite, ponte tú hasta el mes de diciembre, y si de aquí a diciembre no he logrado un contrato discográfico me cambio, dejo la música y me dedico a la carrera.
Pero diciembre se volvía enero y febrero y marzo.
Sí, así pasó. ¿Y sabes de qué surgió?, de la noche ésa que te dije que iba a ser telonero de este artista que se enfermó, bueno, esa noche gracias a eso el presidente de la compañía que me firmó estaba ahí viéndome cantar, cuando bajé del escenario ya tenía un contrato discográfico.
Destino. ¿Qué tu crees que te inspiró más a escribir todas tus canciones que han hecho famoso con tiempo?
Yo, obviamente, yo tengo siempre... yo digo que yo escribo y no le pongo cara al... no identifico con una cara lo que yo estoy escribiendo, ¿no? Pero, sin lugar a dudas, el hecho de cuando un ser humano está enamorado es capaz de parir cierto tipo de cosas de las cuales no podría ni siquiera asomar un mínimo, yo digo de inteligencia o de lo que pudiera parecer este oficio de escribir o de lo que es la creatividad, si no estás enamorado.
De hecho uno de tus grandísimos hits, quizás la canción como que te popularizó primero se llama “Tan enamorado”
Sí. Sí. ¿Quieres un pedacito?
Dale ven.
Quizás te puedas preguntar qué le hace falta a esta noche blanca, a nuestras vidas que ya han vivido... ... que han visto mil colores de sabanas de seda. Y cuando llueve te gusta caminar, vas abrazándome sin prisa aunque te mojes. Amor mío, lo nuestro es como es, es toda una aventura, no le hace falta nada. Y estoy aquí, tan enamorado de de ti que la noche dura un poco más, el grito de una ciudad, que ve en nuestras caras la humedad. Y te haré compañía, más allá de la vida, yo te juro que arriba te amaré más. Tan enamorados, que así la noche dura un poco más.
Eh, bravo
[Aplausos]
Ustedes no se vayan porque todavía nos queda mucho más de Ricardo Montaner, ya regresamos.
(Continúa en la[2])
Ricardo Montaner en Estudio Billboard [1] [2]
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