Vme - Transcripción Feliciano 2

José Feliciano

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(Viene de la[1])

Bueno, yo creo que el más difícil para mí fue después de todos los premios y todos los logros que yo he tenido cuando yo perdí mi contrato con una compañía disquera. Después de ganarme en esa compañía también ciertos premios, que no me renovaran el contrato. Fue difícil para mí porque entonces todo mundo me decía: “Oye, ¿y por qué no te escuchamos más en la radio?” y “No te oyes” y lo otro. Y es muy difícil cuando un artista no tiene una compañía disquera, se le hace muy difícil.

Y realmente lo que ha pasado José ahora es que sí, se cierran las puertas en una compañía, pero siempre y cuando esté el talento ahí siempre hay otra oportunidad, ¿no?

Claro. Bueno, claro que sí. Después que uno no pierda el ánimo. Yo de mi parte, sé que soy el mejor músico que puedo ser. Después que tenga salud, porque lo más importante en todo es como uno se sienta, la salud, cosas así, eso es lo más importante. Y además yo le debo todo lo que yo tengo, se lo debo al público que a veces los artistas se olvidan quién los puso ahí. Bueno, ya llevo 52 años de carrera.

Dios mío.

Porque yo empecé como un acordeonista, mi primer trabajo fue, mi madre me metió en un concurso y entonces yo toqué el acordeón y la canción que yo toqué fue una canción puertorriqueña que se llamaba La Pulguita. Que fue una canción compuesta por Manuel Jiménez. Y yo la toqué en el acordeón y me gané un premio, pero entonces fui a las eliminatorias finales. Que por cierto, una de las artistas que estaba en ese concurso también era una cantante que se llamaba Blanca Iris Villafañe. Bueno, habían dos premios, ella se ganó el mejor premio y yo me gané un premio ahí “ñe”.

¿Ñe? ¿Nada, un viajecito o algo?

Que no valía la pena. Ella se ganó el premio de estar en la Casa Salomé grabando y eso, me alegro por ella y entonces yo pues me gané un estuche de productos para mujer.

De Café Bustelo.

No, para mujeres. Y yo dije: Pero yo no soy así. Entonces pues yo pues acepté eso y seguí y seguí estudiando. Después, a los 14 años, el señor que contrataba ese programa que se llamaba Catalino Rolón me contrató a los 14 años para tocar una semana en el Teatro Puerto Rico con artistas como Las Tres Guitarras, Vitola, José Antonio y de Córdoba, Vicentico Valdez... Bueno, un montón de artistas buenos de ese tiempo.

Me acuerdo yo que esa fue una de las semanas más íntimas que pasé con mi padre; porque mi padre me llevó a ese show, me encordó la guitarra. Bueno, yo lo vi súper contento al viejo.

Pues imagínate.

Sí, y nosotros pues la pasamos muy bien, es una cosa que nunca me voy a olvidar y los shows empezaban a las 2 de la tarde, a las 6 y a las 9 de la noche. Y ahí fue que el público me vio tocando el acordeón y después la guitarra porque yo tocaba la guitarra en ese tiempo también.

Después de eso pues me fui a la escuela, claro. Y después de eso, a los 16 años empecé a trabajar en Greenwich Village, donde conocí personas como Bob Dylan; Peter, Paul and Mary, era el tiempo de la música Falk. Y ahí fue que entonces resultó que, en 1964, un ejecutivo de la RCA Víctor pues me contrató. Fue a ver un grupo pero se olvidó del grupo y me contrató a mí. Y ahí yo hice mis primeros discos.

Hice en el 64 y en el 65 hice 3 discos. Y entonces, después de eso, fui en el 66 a Argentina donde participé en el Festival de Mar del Plata –que era el equivalente del Festival de San Remo– pero era en Argentina. Por cierto, uno de los ejecutivos de la compañía con quién yo estoy, su padre era el presidente de la RCA Víctor en ese tiempo y entonces yo hablé con el padre de Jorge Pino y le dije: “Oye ché, ¿qué te parece si grabo unos boleros que yo sabía desde niño?”. Y entonces el padre de Jorge pues me trataba como si yo fuera hijo de él y se peleó con los otros ejecutivos y les dijo: “Dejen que José grabe los boleros.”

Y quiero que me sigas echando el cuento de los boleros pero un minuto, porque me están diciendo que tenemos que ir a pausa.

Y ahora hay que ir a pausa pa’ que estos programas sigan al aire.

Pero ‘please’, mantén lo de los boleros porque lo de los boleros es un tema largo e importante y...

Sí, claro que sí.

Y entonces, ustedes no se vayan a mover. Que en un momento ya volvemos con más cosas por descubrir de José Feliciano, ya regresamos.

[Aplausos]

Sí, porque los boleros y después me tienes que tocar un bolero.

Otra gente querían que yo me americanizara y me pusiera Joe Phillips y yo les dije que no. No por ser vulgar, pero yo los mandé al carajo, les dije que no.

Para todos los que amamos la música y la relacionamos con momentos de vida, los invito a continuar en este viaje de la mano de José Feliciano. José, me estabas contando de cuando estabas en Argentina y se planteó la posibilidad de hacer un disco de boleros.

Sí bueno, hubo una discusión –porque en verdad no fue pelea– pero fue una discusión con los ejecutivos americanos y la gente de Argentina; la gente de Argentina estaba muy de acuerdo. Bueno, resultó que yo gané la batalla y me metí en el estudio en Argentina con unos músicos argentinos, que eran muy buenos, por cierto. Era un percusionista, un bajista y yo.

Y para que pongamos las cosas en contexto, esto era 1968.

No, en el 66.

¿Y estabas firmado con una compañía americana?

Exactamente.

O sea que para ellos, grabar un artista cantando boleros en español sería una cosa absolutamente revolucionaria...

Bueno sí, sí. Yo hice una revolución musical también porque cuando yo empecé a grabar los boleros, todos los tríos que conocíamos en ese tiempo se estaban separando: Johnny Albino se fue, dejó el Trío San Juan y se fue con Los Panchos, Los Tres Ases se rompieron, Marco Antonio Muñiz se fue como solista. Entonces, pues muchos de esos tríos pues se rompieron y entonces yo llegué con un sonido fresco que fue mi guitarra, mi voz y percusión, no habían cuerdas, no había nada. Era..., bueno yo creo que las ideas que yo traje revolucionaron el bolero porque yo le puse acordes de jazz y también las influencias del blues al bolero.

¿Y qué tocaste?, ¿Me puedes tocar algo de lo que?...

Pues mira, mi primer éxito en Argentina fue este:

Yo sé que siempre dudas de mi amor y no te culpo. Yo sé que no has logrado hacer de mi querer lo que tu amor soñó Yo sé que fue muy grande la ilusión que en mí tú te forjaste para luego sentir desconfianza y frialdad en mi querer. Comprende que mi amor burlado fue ya, ya tantas veces, Que se ha quedado ya mi pobre corazón con tan poquita fe. Tú tienes que ayudarme a conseguir la fe que con engaños yo perdí, me tienes que ayudar de nuevo a amar y a perdonar.

Lindo.

Bueno, y también grabé Usted, todos esos boleros y cuando salió eso fue una cosa de locos... Yo, en ese tiempo –y lo digo con mucho orgullo– ¿no? Para ese tiempo, pues yo era como vamos a decir Ricky Martin es ahora o Luis Miguel son ahora. Yo no podía salir del hotel donde yo estaba hospedado. Cuando yo llegaba a países como Venezuela, Perú, Colombia, un montón de fans me esperaban en el aeropuerto, una cosa de locos, una cosa que yo no esperaba y entonces los discos pues se vendían mucho.

Como pan caliente.

Sí, se vendían como pan caliente y fue una cosa que la RCA tuvo que notar y entonces ahí fue que me dejaron grabar más discos de bolero y...

Y eso que te habían pedido que te cambiaras el nombre, ¿no? porque ellos no querían a un José Feliciano, ¿querían a un Joe no se qué?

Bueno, el señor que me contrató estaba conmigo, él no quería que me cambiara el nombre pero otra gente quería que yo me americanizara y me pusiera Joe Phillips y yo les dije que no.

No por ser vulgar, pero yo los mandé al carajo, les dije que no. Yo le dije que no. Porque una: que yo no quería que mi padre perdiera, faltarle el respeto a mi padre, mi nombre era José Feliciano y así pues me tenían que aceptar. Y bueno, pues me aceptaron, los boleros pues, empezaron a venderse mucho, la deuda que yo tenía con la compañía por los primeros tres discos que no hicieron nada, pues se estaba arreglando, porque tú sabes, a las compañías, los artistas siempre les deben dinero.

Claro.

El artista nunca hace dinero. Por más discos que tú vendas siempre les debes dinero. Son cosas de la vida. Pero...

¿Y si tuvieras en todos esos boleros, si tuvieras que escoger uno que fuera, si no el preferido, el más especial, el más significativo para ti por algún motivo cuál sería?

Bueno yo creo que fue Amor Gitano porque fue un tema que yo escuché y siempre se me quedó en la memoria, y cuando lo grabé, eso fue un cañonazo.

¿Nos tocas un poquito?’

Ayer te vi pasar con él del brazo y sin que lo notaras te seguí los pasos. Ayer pude comprobar que tú me fingías después que me juraste que no lo querías. Toma este puñal, ábreme las venas, quiero desangrarme hasta que me muera. No quiero la vida si he de verte ajena, pues sin tu cariño, ay, no vale la pena. No vale la pena.

Bravo, bravo.

[Aplausos]

Con tantas canciones, con tantos momentos, ¿qué momento dirías tú –aparte del de la grabada de los boleros– que fue como así?...

Bueno, pues mira, en 1967, yo y Frank Sinatra teníamos algo en común y era que él tenía el tema Strangers in the Night en inglés, el número uno y yo en español, número uno. Ese fue un momento tremendo para mí y claro, cuando yo grabé Light my Fire en 1968.

Y bueno, te iba a preguntar de Light my Fire después, pero te lo pregunto ahora. No, no, no, te lo pregunto ahora.

Ajá, dime.

Tú eras amante del Rock’n roll.

Siempre.

¿O sea que te gustaban The Doors?

Sí me gustaban Los Doors, eran un tiempo, eran los años psicodélicos.

¿Y qué te dio por grabar esta canción, por qué?

Bueno, la idea fue del productor que me escuchó una versión qué yo hice y me dijo –después que hicimos el disco Felicano, que tenía California Dreaming y otras canciones– me dijo: “¿Por qué no grabas Light my Fire?”. Bueno, estuvimos de acá y para allá y al fin dije: “Ok, la grabo”.

Pero es difícil hacer un cover de una canción así, ¿cómo fue tu... qué actitud tomaste hacia la...?

Bueno mira, yo dije: “No sé si quiero grabarla porque ya fue éxito y a veces los artistas no siempre están en lo correcto”, ¿no? Y entonces, pues él me dijo: “No, pero grábala anyway”. Entonces yo estaba con un gran bajista que era Ray Brown y Ray Brown me dice: “Ven para acá José, vámonos aquí a los estudios un momentito”; entonces, yo toqué la introducción y él le puso una cosa y dije: “bueno, la vamos a grabar”. Y yo empecé con la guitarra haciendo...

Y ahí fue que la cosa pasó.

Y lo increíble de esta canción es que la versión original es de rock y esta versión es tan acústica y quizás por eso funciona tan bien, ¿no?

Sí, bueno, y no se usó batería en la canción sino una conga.

Sí.

(Continúa en la[3])

José Feliciano en Estudio Billboard [1] [2] [3]


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